Muchos bazares, un gran mercado *******
¿Qué pedirías a un gran mercado electrónico para empresas?
- Que nadie se colocara en medio de las empresas pudiendo exigir un pago para que comercien entre si
- Que fuera robusto: que un problema en la red, un ataque informático o un cataclismo político en un determinado lugar no pusieran en cuestión el mercado en su conjunto.
- Que hubiera un sistema que sin embargo mantuviera fuera a spammers, productos fraudulentos y en general a quien mintiera o utilizara información engañosa estropeando la confianza en el propio mercado
- Que permitiera a las empresas de un grupo o un lugar trabajar juntos de manera preferente
Hasta ahora las llamadas «grandes redes sociales» se han construido como una red centralizada: una gran empresa ofrecía, a través de la web, el servicio a todos los usuarios. El lado bueno es que podía controlar con relativa facilidad que nadie incumpliera las condiciones de servicio y, no sin polémica ni problemas, mantener fuera a quienes trataran de utilizar la red con fines ilícitos o indeseados. El lado malo es que la centralización también tiene un coste para los usuarios: la extensión de los servicios centralizados ha convertido en comunes las noticias de saturaciones que llevan a la caída del servicio, de ataques de grupos más o menos organizados que buscan relevancia pública y de cortes en el acceso en países enteros en momentos de inestabilidad política.
Además, las redes centralizadas no sólo son poco robustas -ya que toda la red depende de un único agente- sino que, a poco que crezca el mercado, ese agente, el « dueño de la red », tiene unos gastos gigantescos de infraestructura; lo que orienta toda su actividad a monetarizar y capturar para si, el valor de la red.
Por eso un gran mercado electrónico no debe tener propietario: para empezar, debe basarse en software libre, pero sobre todo, debe tener su infraestructura repartida entre muchos agentes, en muchos lugares y con muchas conexiones y ordenadores distintos. Debe tener la forma de una red distribuida.
Pero ¿una red distribuida de qué? Podíamos haber pensado el gran mercado global como una red distribuida de empresas: cada cual mantendría su propia infraestructura y al conectarse a las demás se generaría la red. Pero los mercados globales reales nunca han sido así más que en las abstracciones de los economistas. Los mercados globales, desde el garum de la Antiguedad a las redes tecnológicas de hoy, no han aparecido impulsados por individuos aislados que se conectaban en un único espacio, sino por la interconexión de mercados locales más pequeños en los que los individuos se conocían previamente muy bien entre si. El basamento invisible de los mercados es la confianza.
Por eso si cada instalación de Bazar es una red distribuida de empresas basada en la confianza, su resultado global es una gran red distribuida de «bazares», de instalaciones con infraestructura propia, que permiten a cada empresa poder llegar a cualquier otra, al tiempo que aseguran que nadie puede apropiarse del mercado y que la estructura global es realmente robusta.
Bazar, el software, sirve para construir «bazares» que se unen, desde el primer día, en un único gran mercado global.
¿Por qué abrir un bazar?
Pero si cada instalación de Bazar, el software, es un bazar y la red de bazares forma un gran mercado único, ¿qué sentido tiene abrir un nuevo bazar? ¿por qué no unirse a alguno existente si el resultado -acceder al gran mercado- va a ser el mismo?
Los bazares son mercados locales. Locales no necesariamente en un sentido territorial, sino de red: una red de artesanos o un grupo empresarial obtienen una ventaja especial de formar un bazar propio en vez de integrarse en otro existente: tener datos y compartir estadísticas de su propio metabolismo común. Las empresas de cada bazar tienen acceso, como grupo, a los agregados estadisticos que describen su uso además de a los resúmenes de actividad de sus componentes individuales. Dicho de otro modo, tienen información específica de la que aprender para mejorar sus estrategias.
Pero sobre todos, pueden hacer ofertas diferenciadas y demandas restringidas a los miembros de su mismo bazar.
Así, si soy miembro de un grupo empresarial y estoy en su bazar, puedo hacer ofertas específicas sólo para los miembros de mi mismo grupo o restringir una demanda a esas mismas empresas. O si mi bazar es territorial -está formado por las empresas de mi ciudad por ejemplo- puedo hacer ofertas que tengan en cuenta tanto la confianza como la cercanía de aquellos a los que me dirijo.
Por eso instalar Bazar y unirse a la red de bazares, será la opción recomendada a grupos empresariales, asociaciones sectoriales de empresas y entidades dedicadas a la promoción económica local , mientras para una empresa individual, la opción más interesante será unirse a un bazar sostenido por alguna institución empresarial o pública donde estén las empresas que le conocen y con las que puede aprender y comerciar preferentemente.
Este sistema tiene dos virtudes especialmente interesantes:
- Las empresas reproducen en la red global las redes de confianzaque existen en el mundo presencial y que son fundamentales para que las pequeñas y medianas empresas puedan proyectarse fuera de sus mercados inmediatos. Tal vez no conozcamos a una empresa determinada, pero si forma parte de un bazar organizado por una institución en la que confiamos y que cuenta con empresas que admiramos, seguramente le otorguemos una confianza de partida mayor que si no fuera así.
- Los administradores de cada bazar conocen a sus miembros, no van a dar paso a empresas fraudulentas o permitir comportamientos abusivos porque irían contra su propia imagen y contra los intereses y proyección de cada una de las empresas de su red a las que quieren potenciar.
Además, al formarse una gran red distribuida de bazares, como cada bazar está mantenido por un grupo de empresas o una institución diferente, el coste y la situación de la infraestructura (los servidores) se reparte entre muchos lugares y agentes distintos, haciendo a la red global autosostenible y tremendamente robusta.
¿Cuándo montar un bazar?
Cuando creamos que a las empresas de nuestro sector, nuestro grupo o nuestra ciudad les proporcionará una ventaja tener un espacio específico para ellas en el gran mercado global (porque tengan una denominación de origen común o un marchamo de calidad) o simplemente cuando comerciar y compartir conocimiento entre ellas (organizando cursos, seminarios o realizando convocatorias) tenga sentido en si mismo, es decir, cuando el bazar vaya a compartir la identidad que define a una comunidad en la red social.
Si estás interesado en montar un bazar, escribe a la Text Garum Fundatio a info@garumfundatio.org
